Corría el año 1995 y un grupo de familias que compartían la educación de sus hijos en el Jardín Locomotora Mágica (hoy Granja del Sol), comenzamos la búsqueda de colegios para los chicos y chicas que egresarían ese año del Kinder.
Deseábamos encontrar una propuesta educativa que fuese coherente con lo que habíamos experimentado en el Jardín: respeto y valoración de la diversidad y la diferencia, libertad para la expresión creativa y la indagación, fuerte compromiso con la educación ambiental y la educación al aire libre, innovación pedagógica y flexibilidad metodológica, consideración de las diferentes formas de aprendizaje que poseen los alumnos, alta participación de los padres en el proceso educativo.
Recorrimos Viña, Quilpué y Villa Alemana pero no logramos dar con un establecimiento que respondiera a nuestras expectativas. Nos solía pasar que encontrábamos, por ejemplo, muy buena propuesta pedagógica y didáctica, pero rigidez y límites a la expresión creativa o a la diversidad. Otras veces nos encantaba el aire de libertad y fraternidad, pero se confundía con desorden administrativo y falta de normativas. Eramos exigentes.
No quedaba otra que "comerse" o "tragarse" algunas cosas y optar por lo mas cercano a nuestras expectativas. O no comerse y no tragarse nada y construir nosotros lo que andabamos buscando.....